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lunes, 10 de diciembre de 2012

Llegó el Invierno.

Y así es como llegó el invierno, fuera de mis huesos, bajo la luz de mis ojos. Con camisas de cuadros, con un poco de rock n’ roll. Entre cigarrillos interminables, entre las paredes de aquel pub, al fondo a la derecha. Y así es como llegaron las luces, las canciones. Entre risas y entre llantos, más allá de la fina línea cristalina que nos separa de nuestra propia demencia. Nos quitamos nuestras máscaras, fuimos nosotros y nadie más. Fueron nuestras manos, fueron nuestros besos, fueron los vasos y las horas, el vodka en las venas, el mundo a nuestros pies. Mas prometimos, juramos, negociamos bajo intensas miradas, no mirar hacia el futuro, hacia fríos próximos, hacia aquel Norte desviado. Líneas en una libreta oscura, trazos sobre un folio, palabras en papel anaranjado. Llegó el invierno, los gorros, mi calor, lo que siempre quise y nunca tuve. Llegó el invierno, de nuevo, para quedarse.
Y allí fue donde encontré mi hogar.




¡¡AVISO!!
Pasa por la sección de "AVISOS" que hay justo debajo de la foto principal y entérate.

sábado, 19 de mayo de 2012

Sin mañana, ni adiós.


¿Cómo ha podido pasar? ¿Cómo se me ha podido pasar por la cabeza pensar que yo, yo, que yo podría ser algo suficientemente bueno para alguien? ¿Cómo pude pensar que yo merecía la pena? ¿Por qué pensé, por qué coño llegue a creer que él estaría entre mis brazos? ¿Por qué me permití creer en aquella utopía que me cantaban sobre un mundo en el que yo podía ser feliz? ¿Por qué permití darle una oportunidad a todo el valor que escondía, a ese pequeño trozo de corazón que había conseguido reconstruir? ¿Cómo?
Y supongo que esta no es mi vida. Supongo que yo nunca puedo tener lo que realmente quiero, que yo no puedo sonreír de verdad, que yo no puedo decir “te quiero” y sentirlo. En el mundo de las mentiras, el frío y la perfección, en el mundo de los mortales, en este pasadizo de temporalidad por el que me arrastro, no existe la luz, no existe la felicidad. Muero de amor, sin saber qué es. Muero, sin que haya una segunda oportunidad. Muero, lentamente. Con cada paso que doy, con cada sonrisa que regalo. ¿Soy yo el problema? ¿Mi don o mi maldición? ¿Debo cambiar todo lo que quiero, todo en lo que creo, debo cambiar mi sonrisa por una teoría desplazada, debo ser como ellos para alcanzarlo?
Muero. Imperfecto. Creador y destructor. Cielo e infierno en la misma botella de whisky amargo. Y me hundo. Sin salida. Tic-toc. Sin mañana, ni adiós.

lunes, 5 de marzo de 2012

Soy.


Ese momento en el que ya no quedan lágrimas que derramar, en el que tus manos vacías, rotas y moradas no podrán sostener nada jamás. Ese momento en el que te das cuenta de que no tienes nada por lo que luchar. Ese momento en el que te das cuenta de que lo diste todo por nada, que ofreciste el corazón al viento;  ese momento en el que viste que se fue sin más. Ya no sientes, ya no sigues. Aún de pié en el borde, aún con fuerzas para seguir adelante, decides helarte, hundirte, morir en el interior, recordar cosas que no volverán, registrar páginas borradas en el tiempo. Un ente atrapado en el pasado, en lo que nunca fue, en lo que ya se ha ido. Eras tanto y ahora nada. Soy.
Y, sin embargo, me limito a mirar, a esperar. Aprendí a sonreír cuando todo iba mal, a alzar la cabeza con el corazón en luto. Son las heridas de la batalla, aquellas que nunca van a sanar. Son todas las cosas por las que caí, por las que morí.
Y, sin embargo, soy. Algo. A medio camino. Pero soy.

domingo, 22 de enero de 2012

Promesas.


Evey. Si escuchas esto es porque ya has escuchado los trece mensajes que te he dejado. Me mentiste, ¿verdad? Cuando me contaste a la luz de las velas, en la torre más alta de París, que podía ser feliz. Entonces te creí, pero todo fue una mentira, ¿eh? Cierro los ojos y sólo veo luces de guerra, heridas de batalla. ¿Pero, y los medallones? Nunca los tuve, tú me lo enseñaste.
Sin embargo, no estoy enfadado contigo. Nunca podré hacerlo. Sólo quiero que me prometas una cosa y que me ayudes, moviendo cielo e infierno, a hacerla realidad. Prometamos, sobre el fuego de nuestras vidas, que estaré sólo, que me dejarás estar sólo. A cambio, los haremos felices.
Contesta rápido, el chocolate se enfría.

Mañana me paso.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Seré eterno.


Ni siquiera sé las veces que he llegado a perder la cabeza en este juego al que todos nos hemos empeñado en llamar vida. Es extraño cuando te sientas en esa explanada que antes fueron recuerdos y contemplas, absorto, el horizonte violeta. Siento el frío, el sonido del invierno, el olor del tiempo en cada partícula que me rodea. Echo la vista atrás; doy una cabezada en esa pequeña almohada de nieve que se ha formado en mi corazón.
Suspiro, por pura mecánica melancólica. Se me ocurre sonreír después, formar una ligera curva en los labios: allí están los recuerdos. Allí están deseos ante las chispas de las bengalas, promesas que se consumían en la pólvora y escapaban con el humo. ¡Míralas! Las risas, las tardes jugando en la arena, bailando rock hasta quedarnos mudos. Ah, esos abrazos fueron sinceros. Escucho la lluvia caer sobre mi rostro, una melodía silbada en el rumor este mundo dormido que está demasiado ocupado como para escucharme.
Frunzo el ceño: malos momentos, lágrimas que no llegaron a ningún sitio, cementerios de sueños cubiertos por una fina y grisácea capa de realidad. Lazos que se alinean en el vacío del infinito, que se rompen, que se pierden, que sangran. Cierro los ojos para poder prestar atención a mis puños aporrear la maldad en mis palabras, a lo poco que queda de mi alma. Está gritando, la razón. Está herida, está corrupta. Pero, por lo menos, la sigo teniendo.
Abro los ojos pues se está empezando a poner el sol, que parece decir adiós a través de los años. Mi piel se conmueve al tacto de la nieve. Abrazándome a mí mismo, dejo que el Invierno me envuelva entre sus maltrechas alas blanquecinas. Todavía quedan demasiados años, demasiado que tomar, demasiado por lo que luchar.
Y es mi sonrisa lo que dice que nunca dejaré de hacerlo. Es mi sonrisa lo que me dice que seré eterno.

-                                                                                    -                                                                                         

Chicos, esta es la última entrada del año. No es demasiado para despedirse, pero creo que es bueno.
No creo volver a publicar hasta el 2 de Enero, 3 quizá. Dependo de mi familia en estos momentos.
Simplemente quería agradeceros este magnífico año que he pasado junto a vosotros. Ya somos 152, y espero que sigamos creciendo. Muchas gracias, por todos los que comentáis, por los que estáis siempre en Twitter para lo que sea. Simplemente, tenéis más mérito que yo mismo. Y, aunque no me avergüenza decirlo, os quiero mucho.
Feliz año y MUY próspero año 2012.
Se despide, con un helado abrazo invernal, Kay Williams. Hasta más ver, ladies and gentlemen. 
PD: Mañana por la mañana me paso por los blogs :)

lunes, 26 de diciembre de 2011

Lo mejor que pude decir se quedó en el silencio.


¿Acaso no nos avergonzamos de esto? ¿Acaso es verdad que el tiempo siempre cambia, o que el tiempo siempre mata? Nunca fuimos la palabra perfección, mas tampoco ningún sinónimo con el que relacionarnos en común. Tú eras blanco y yo era negro. Tú eras frío y yo era un viejo libro de páginas rotas. Nada que ver, pero tanto a la misma vez.

¿No te das cuenta? Si por este mundo fuera, la distancia no sería más que un paso que afrontar, y nos hubiera dejado libres. De nada sirve ya volver a escuchar esa canción, de nada sirve volver a recordar con el olor a café recién hecho, y con él las sonrisas ligadas a tardes interminables. Como la llegada del ocaso, te refugias en lo temporal y en lo que te hace ser opaca. Pero recuerda que eres infinitamente traslúcida, fina como el cristal y dura como el acero.

Imagina, por un momento, lo que hubiera sido de nosotros si nos hubiéramos rendido, si hubiésemos dejado que la corriente nos llevase. Fuimos todo, corríamos a pesar del viento. Si tú caías, yo te levantaba. Si yo me hundía, tú me socorrías. Las manos siempre unidas en el frío que se empeñaba en separarnos.
Imagina, por un momento, que no toda la culpa fue mía.

viernes, 23 de diciembre de 2011

One million.


A veces, una simple canción puede hacernos recordar un millón de infinitos e íntimos recuerdos que creíamos olvidados, para devolverlos a la realidad en la que nos encontramos como si fueran a hacernos nuestra existencia mucho más apetecible. Decidimos beber de ella, decidimos no dejar de pensar en todos los retrazos que encontramos en nuestro más profundo interior.
Y lloramos. Desconsoladamente. Lloramos por lo que hemos perdido y por lo que nunca ganamos. Derrochamos lágrimas y tiempo en darnos cuenta de que todo ha cambiado y de que los gorriones nunca volverán a volar sobre nuestras casas. Suspiramos por todas aquellas noches de invierno perdidas en la nada, bajo las sábanas. Bajamos la mirada frente a ellos, frente a los que ya no están, frente a los que ya se han ido. Rompemos en trizas nuestros pilares, tan sólo durante un segundo, para poder, para volver a recordar quiénes éramos en realidad. Y los devolvemos a la vida para morir, para vivir en esa realidad tan fría en la que todos nos hemos encerrado.


Feliz Navidad a todos :)

sábado, 3 de diciembre de 2011

Eternidad.

Ya no sabíamos qué hacer. Tú y yo, la noche era demasiado oscura para ambos, pobres inocentes.
Conocimos la verdad de las historias de fantasía, reemplazándolas por históricas. Las personas cambian, crecen, solitarias e inquebrantables como el tiempo. Los sentimientos maduran, se enfrían, se rompen, desaparecen como tú. Los días caen, con el sol, hasta que la nada nos envuelve.
La pluma sobre el papel rasgado parecía no ser suficiente. Suspirar dolía, sonreír mataba. Sustituye el dolor por el alcohol si es lo que deseas, y el sentimiento de pérdida por las páginas de un viejo diario. Cambia las vendas, a pesar de que las cicatrices sigan en tu pálido cuerpo de princesa. Y puedes cerrar los ojos para no ver las luces rojas que te muestran el camino, pero los recuerdos seguirán ahí para siempre, como esa sombra del pasado que no se ha cansado de perseguirte. Escapa, huye, corre, grita, mas nunca podrás escapar el tic-tac de tu reloj.
Palabra tras palabra, tachón tras tachón, escondemos una parte de nosotros, dejando constancia del mundo que fluye por nuestras venas. Memorias, recuerdos, tardes de ocaso, nieve que se funde, simples afluentes que se escanden bajo la piel. Promesas de niños, mentiras para adultos. Teníamos un lugar al que llamar nuestro hogar, un lazo que nos unía en el paso de los años, una historia que poder contar.
Ahora me hayo aquí, sentado y cansado, maldiciendo el día en que las promesas, las palabras y los suspiros se los llevó el viento. Y duele, más que el fuego sobre mi piel, el saber que jamás volverán.
Les quitamos su eternidad.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Cuando caiga el sol.

Ya está. Parece que el tiempo le ha enseñado a vivir, a caminar también. Es hora de que parta por la senda en la que todos tienen que luchar y sufrir, perder y ganar, amar y temer. Ya sean pasos pequeños, o pasos agigantados, a la par que pesados, puedo ver la silueta de un chico que comprendió que la vida nunca es justa con aquellos que pisan la arena para pelear. Aprendió que la oscuridad de esconde en la más pura luz, deseando apoderarse de los corazones más inocentes, ansiosa por desgarrar cada alma que se encuentre por el camino. Se dio cuenta -y muy a mi pesar- de que el azúcar no es siempre dulce, de que el tacto del cielo no siempre es aterciopelado, y de que, a veces, invierno no es un sinónimo de olvido. Luchó mil y una batallas fuera de casa, defendiendo su fe con la verdad. Corrió a través de dolor de ver partir a aquellos a los que amó, añorando a aquellas personas que fueron sus más sólidos pilares y que, hoy, son como humo que se desvanece en la atmósfera.
La vida le enseñó a que la chispa más pequeña puede prender la más grande de las ciudades. Solo hay que avivarla, desearla, alimentarla con sentimientos tan pequeños como los granos de arena.
El crepúsculo ya cae sobre las montañas, bañándolas en rojo, naranja y violeta. Un pájaro anima la caída con su dulce canto primaveral. Y yo, aún con mis ojos cansados, puedo ver como su figura desaparece en busca de una realidad a la que tendrá que enfrentar.




Por cierto, gracias por los premios. Cuando tenga tiempo, juro que seguiré las normas y haré las nominaciones. Gracias, una vez más, sois geniales.

domingo, 17 de abril de 2011

Debería hacerte caso cuando hablas, Ev.

El compás se rompió, Evey. Lo puedo notar aquí dentro. Puedo notar como los sentimientos van entrando y, de repente, desaparecen. Es como si algo en mi interior se los fuera tragando, con ferocidad. Un agujero negro que nunca sacia su infinito apetito.
Pero no es mía toda la culpa, ¿sabes? Tú y yo sabemos que él no es el mejor de todos en los que me he podido fijar. Ambos sabíamos que yo tendría que arrastrarme sobre mis rodillas para poder conseguir su aprobación en algo. Sí, lo sé, me dijiste que eso es lo que hacían los perros. Y tienes razón, ahora es cuando me he dado cuenta de todas las verdades que me decías aquellas notes de niebla, cuando nos subíamos al tejado para unir las estrellas con cordones de oro blanco.
Yo intento dar lo mejor de mí, pero él no me da un margen de oportunidad. Aquella frialdad que me gustaba, aquella prepotencia que me encantaba, ahora es todo lo que me lleva a alejarme de él. Cada paso que doy hacia atrás es un día más para no volver a verlo. Y cada mirada que doy hacia el pasado me hace añorar más a aquellos que dejé a mis espaldas.
Porque yo sí se lo que quiero, lo tengo demasiado claro. Y lo que quiero, existe, aunque siempre en una nebulosa demasiado lejana para que mis brazos alcancen a abrazarla. Nosotros la llamamos La Nebulosa del Océano, ¿te acuerdas? Pero lo que él quiere, no existe. Lo que él quiere solo está en las películas. Lo que él quiere no es más que una hilera de fichas de dominó que, al moverlas un poco, se caen rompiendo el equilibrio.
Me gustan los retos, siempre que sepa que puedo llegar a algún lugar. ¿Te acuerdas cuando te dije que quería ser escritor? Es porque sé que puedo llegar a serlo. ¿Y te acuerdas de mis fotografías? Te dije que quería hacerlas porque sé reflejar el alma de la gente en ellas.
Pero, ¿me has oído alguna vez mencionar, con seguridad, que podría ser el único en su vida?
Pues ahí tienes la respuesta, pequeña Evey.
A partir de ahora, te escucharé, lo prometo.

martes, 5 de abril de 2011

Dijimos para siempre. Pero nos quedamos en el camino.

Hay un momento en tu vida en el que tienes que sentarte frente al abismo del pasado y mirar hacia abajo, hacia todo lo que has vivido. Y ves momentos, ves memorias de cristal violeta, ves a personas que te dieron razones para no morir en el intento de seguir caminando. Y pretendes detenerte en todas y cada una de ellas. Encuentras que algunos se han ido para siempre y que ya no volverán a entrar en tu vida. Que que hay algunas, aunque sean pocas, que siguen estando a tu lado, siendo lo que tira de ti cuando caes en el barro y te llenas los ojos de él.
Y entonces, sin que tú te percates de ello, ves como algunas de las personas que fueron tan importantes años atrás, esas con las que decías "para siempre" ahora no son absolutamente nada. Te das cuentas de que ahora sois completos extraños y que ya no es posible mantener una sola conversación sin que se encienda la chispa del odio y el rencor. Y aún sigo sin entender como alguien que ha estado a tu lado puedo mofarse de lo dura que es tu vida, de reírse en tu cara una y otra vez. Como es posible que suelte todo su dolor en tus espaldas y cómo es posible que se evada cuando tú intentas imitar ese gesto. Me resulta difícil de creer que alguien tenga miedo de contarle a sus propios amigos algo, por el simple hecho de que ellos lo consideren la mayor de las tonterías. Me resulta imposible creer que haya gente que haga toda esta clase de cosas y pretenda que todo siga donde estaba, como si nunca hubiera sido alterado.
Pero es la vida misma, lo que pasa día sí y día también. Pero ya me he cansado. Me he cansado de ser el hombro sobre el que llorabas, de ser de los pocos que se preocupaba por lo que te pasaba, de los que te llamaban cuando tenías un problema si decías "llámame". Porque sabes que estaría ahí hasta en el momento de tu muerte, sujetando tu mano hasta que dejaras este mundo. De que te protegería de todos tus miedos, de todos aquellos que te hicieran daños. Pero estoy cansado de intentar arreglar las cosas y que no se me tomen en cuenta.
Puede que mi vida no sea perfecta, puede que no sea feliz en ella, puede que todos los días sean una simple mentira. Puede que haya entregado mi vida a aquellos que no la merecían. Puede que te haya hecho daño una y otra vez, puede que te haya empujado hacia atrás. Pero siempre he pedido perdón, siempre he dado ese abrazo, ese "No, adiós, no. Es un hasta luego". Todos tenemos un límite y yo he alcanzado el mío.
Porque ya no eres nadie por quién merezca la pena luchar. Ya no eres nadie por quién merezca la pena esperar, por quién merezca la pena malgastar el tiempo pensando en solucionar lo que ya no se puede arreglar con palabras ni actos. Hemos cambiado, somos diferentes y esas diferencias nos desgastan poco a poco. Hasta que no ha quedado nada de lo que éramos.
Tantas veces he conseguido enseñarte lo equivocada que estabas. Tantas.
Por ello, suerte. Toda la suerte del mundo en tu camino. Yo seguiré el mío. No borraré lo que vivimos, no borraré las risas, los días en la playa, tus lágrimas, las noches hablando de todo lo que se nos pasaba por la cabeza, las cosquillas, los mordiscos dolorosos, las miradas que lo decían todo, los abrazos en una frías estación de trenes. Porque significaron un mundo y medio para mí.
Pero tú, seguirás en tu mundo.

Dijimos para siempre. Pero nos quedamos en el camino. 
http://www.youtube.com/watch?v=zPT-jxoTiCo&feature=related

Actualización para desahogarme. Porque ya no puedo más. Estoy cansado. Y que se de por aludida la que se tenga que dar por aludida. Ya está bien de hacer el idiota.

domingo, 23 de enero de 2011

Tu y yo, bajo la nieve.

Fuera de estas paredes tan duras y gruesas está nevando. Lo veo a través de mi ventana y no puedo evitar sonreír y exhalar un pequeño suspiro. Porque la nieve me recuerdo a ti, tan frío, tan silencioso, tan frágil. Pienso en todos esos momentos que me perderé, mi única esperanza, pienso en todos esos abrazos que nunca llegaré a tener. Pero no me entristece, parece que me he rendido a alcanzar la estrella que hay en ti. Pienso en todos esos besos debajo de la nieve que nunca recibiré. Sí, bajo la nieve, no bajo la lluvia. ¿Te imaginas? Bajo la lluvia nos mojaríamos de arriba abajo. Debajo de la nieve nos cubriríamos de silencio y de intimidad, de amor y respeto. Añoro, sin haberlas tenido, esas tardes en tu casa o en la mía, sentados en el suelo de mi habitación con una taza de chocolate en la mano, mientras contamos las estrellas que mi mente ha dibujado en el techo. Y nos abrazaríamos, intercalando besos apasionados de por medio, haciendo que las paredes temblasen con nuestras risas. Yo escribiría mis pensamientos y tú pintarías mi imaginación. Tú me mirarías con fijeza y yo formaría tu sonrisa, como si fuéramos el más perfecto de los equipos.
Por alguna razón, te echo de menos. No parece importa el hecho de no haberte tenido nunca. A mí no me importa. La nieve ya se está disipando y, con ella, mis recuerdos.
Hasta el próximo invierno.


Me pasaré mañana, voy a disfrutar de la nieve (:

lunes, 3 de enero de 2011

Besos de miel en una noche de perfección.

Es una noche preciosa, amor. Es una noche preciosa para bailar sobre la moqueta roja de tu salón. Es una noche maravillosa para ver tus ojos brillar a la luz de las velas que tienes colocadas en la mesa. Es la noche perfecta para besar tus labios con lentitud y aumentar el ritmo cuando nos falte la respiración. Sé qué es lo que quieres y sabes qué es lo que yo quiero. ¿Qué problema hay? El tacto de tu piel es lo que me hace sonreír, tu calor. Dejo que acaricies mi figura con las manos mientras yo recorro la tuya con las mías. Porque eres el monumento más bello que jamás haya visto en mi vida, que mis ojos han llegado a apreciar. Suspiro cada vez que nuestros cuerpos se encuentran, suspiro al ver como intentas descubrir todos y cada uno de mis secretos. Eso es, aprisióname en tus brazos y no dejes que mis besos se escapen. Muéstrame de nuevo esa luz en tus ojos y esa maravillosa sonrisa. Deja que saboree tu saliva con lentitud mientras tu camisa te cae por los hombros. Deja que sea yo esa persona que siempre has estado buscando, porque tú has sido lo que siempre he deseado. Esto siempre es hermoso, siempre es fugaz. Desnudémonos con las manos y con la mirada, hagamos el amor sin prisas, pero sin pausas. Dejemos a un lado las diferencias y pongámonos a la misma altura. Y lo más importante: No dejes de besarme.

http://www.youtube.com/watch?v=MWkNT6VOb74

jueves, 30 de diciembre de 2010

No es suficiente con llorar ni es suficiente con darlo todo.

Bruno dejaba el cigarrillo en el hueco del cenicero y expulsaba el humo de sus pulmones. Aquella sensación de vacío comenzaba a llenarlo de nuevo. Y él no sabía qué podía hacer. Respiraba e inspiraba, pero aún así, ya no era suficiente. Estaba cansado de abrir los ojos y no ver nada, de abrir el corazón y no sentir más que un viento seco. Estaba cansado de fumar, de beber, de ir por la vida follándose a todo bicho viviente que pasara por sus partes. Estaba cansado de ser aquella persona en la que se había convertido. Se miraba al espejo y no se reconocía: veía a una persona que ya no era él. Bruno soñaba con el momento en el que toda su vida diera un vuelco. ¡Hasta creía en el amor a primera vista! ¿Ridículo, verdad? Pero él nunca encontraba ese amor, por el miedo que sentía a enamorarse, a confiar ciegamente, a que le volvieran a destrozar el corazón. Nadie había llamado a las puertas de su alma para quedarse, porque él mismo los echaba. Era triste, demasiado. Yo lo veía darse una y otra vez con la realidad. Yo era el hombro sobre el que lloraba. Yo era todo lo que él quería que fuera. ¿Y sabéis qué? Él nunca llegó a abrir los ojos para darse cuenta de que yo había nacido para quedarme.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Contradicciones.

Deja de ponerme el corazón a mil, deja de ser la razón por la que lloro cada noche al dormir y cada mañana al despertar. Intenta, si puedes, irte de mi lado para poder dejarme respirar sin que cada bocanada de aire se convierta en miles de punzadas de dolor. Intenta hacer que deje de amarte

Pero no te vayas.

No te alejes de mí. No soportaría tu marcha, quedándome solo en un sitio sin lugar. No dejes de ser la razón por la que sonrío como nunca hago, por la que muero sin remedio. Ojalá pudieras amarme de la misma manera en la cuál yo lo hago. Ojalá fueras la vida que a mi me falta. Ojala... demasiadas cosas.


¡¡VACACIONES!! Creía que nunca iban a llegar, en serio. Ahora me paso por los blogs. Por cierto, me he hecho un VBlog, ya que necesito práctica para periodismo y esas cosas. Por fin vais a conocer al pequeño Kay. Bueno, suscribiros si os gusta. No hay cosas demasiado "filosóficas" por ahora. Pero prometo hacer videos de todo tipo y de lo que me pidan. Os quiero. Feliz Navidad.
http://www.youtube.com/user/Destroyaxx

sábado, 18 de diciembre de 2010

Una brújula sin su norte no es nada, Elah.

Puede que Elah no supiera qué significaba todo aquello. Puede que Nie no quisiera entender lo que pasaba en aquellos momentos. Las dos estaban a ambos lados de la cama, dándose la espalda la una a la otra, como si fueran completas desconocidas, una situación que se repetía día sí y día también. Elah movía las manos con nerviosismo y Nie bajaba la cabeza mientras exhalaba un largo suspiro triste. No querían hablar, pero Elah tuvo que obligarse a sí misma.
-¿Qué nos está pasando?
-Puede que nos estemos perdiendo.
-Es imposible. Una brújula no puede perder su norte.
Nie alzó la cabeza y comenzó a llorar.
-No, pero si el imán que las une se acaba para siempre, ya no quedará nada que mantener.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Joder, Evey, entiéndeme.

No es que me martirice, Evey. Es que en estos momentos no puedo sentir otra cosa que no sea eso. Nunca he podido ser realmente feliz. Nunca he podido realizar mi sueño verdadero. Porque él sigue ahí.
Él y su puta sonrisa.
Él y todos sus movimientos.
Él y su maldita fuerza de atracción.
No podré ser feliz nunca hasta que lo haya olvidado. Y eso Evey, es lo más triste que le puede pasar a una persona como yo.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Lapsus.

Puedes presumir de ser la tercera persona que me ha podido llegar a ver llorar en mi vida, cuando llorar es algo que no suelo hacer casi nunca. Puedes presumir de ser quién tiene todo lo que yo he llegado a querer. Puedes presumir de ser la meta a la que nunca podré llegar. Podrías presumir de muchas cosas, si las supieras.
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ACT RÁPIDA.
Bueno, chicos y chicas que me leen, me he hecho un nuevo blog. ¡Eh! que no cunda el pánico, no voy a cerrar este. Es un blog MUY distinto, donde trato temas de actualidad que nos pueden resultar útiles a muchos. Es un blog donde me encargo de hacer un crítica constructiva de la sociedad y de todos los temas tabúes que hay en ella. Espero que os guste y que me sigáis.
http://atravesdeuncristaldevapor.blogspot.com/

domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Y de qué sirve pedir perdón?

Siento mucho haberte fallado de esta manera. Siento no haber sido lo suficientemente fuerte como para seguir adelante a tu lado. Discúlpame por no haber sabido ser la sonrisa de tu cara, la luz de tus ojos. Disculpa por haber sido una historia de amor desencantado. No estuve a la altura, soy consciente de ello. Sé que te he perdido, sé que ya no hay remedio alguno. Ojalá encuentres esa luz en tu camino. Ojalá vuelvas a reír como antes. Ojalá encuentres una felicidad que yo ya no volveré a encontrar en nadie más. Quiero que luches, que salgas hacia delante. No te rindas. No cambies. Sé inmortal, tal y como yo te dije una vez. Promételo...
Lo siento.



Mañana me paso por los blogs que me han comentado y los que hayan sido actualizados recientemente. Es evidente que no es el mejor de mis momentos, disculpadme.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Sonrisas por todos lados.

¿Nunca te has parado a pensar en lo que una sonrisa pueda significar par alguien? ¿Sabes realmente qué puede hacer en el interior de una persona ese simple gesto? Puede significar el alegrar el día oscuro y triste de alguien. Puede hacer que la sangre en las venas empiece a correr con más rapidez, haciendo que tu corazón llegue hasta tu garganta y que tu pulso se note en los pequeños saltitos que da tu pecho. Puede hacer que se te corte la respiración. Por experiencia propia, una sonrisa puede significar lo único que te puede llegar a mantener cuando estás al borde del precipicio, ese que la vida nos pone delante una y otra vez. Creo que empezaré a tomar la costumbre de hacer un barquito de papel con el billete del bus y dejarlo, para que alguien sonría. Creo que empezaré a sonreír todos los días, porque puede que yo sea la salvación de alguien. Así que ya sabes, no olvides sonreír. Puedes ser el héroe del día.